LEGIÓN SIBARIA

 

Corría el año 1987. El Aburrimiento, la Dejadez y la Inactividad campaban a sus anchas. Habían ganado para su causa a niños y a mayores. Por donde pasaban podía verse su siniestro rastro: el olvido de los pueblos, la falta de comunicación, el resentimiento... Parecía que poco se podía hacer. ¿Habrían ganado la guerra? Un grupo de jóvenes no lo quería creer. Decidieron plantarles cara. Se embarcaron entonces en una de las mayores batallas que el Imperio Romano viera jamás. Conocieron años gloriosos; importantes victorias. Trabajaban con tesón, con pasión y con esmero. Ganaron muchas batallas...

Pero cuando parecía que la guerra había terminado y que podían declarar su victoria, un año de penurias e infortunios hizo que todo se perdiese. Los jóvenes guerreros estaban ya cansados y abandonaron sus trincheras. Y otra vez el Aburrimiento, la Dejadez y la Inactividad ganaron terreno.

 

Luchaban con fuerza. No tenían intenciones de declarar una tregua. El cerco al pueblo era duro y constante. Pidieron refuerzos y rápidamente recibieron respuesta. El Desánimo y la Frustración se unían a la lucha.

 

Así transcurrieron casi 20 años. Fontibus Predatis permanecía estancado mientras otros territorios vecinos seguían avanzando. La distancia era cada vez más alarmante. Todo parecía perdido.

 

Y entonces, como de la nada, surgió una gran legión: La “Legión Sibaria”.

La formaban más de 70 valerosos soldados. Todos eran distintos:

 

Pero estos jóvenes guerreros tenían también mucho en común: el anhelo de hacer algo por su pueblo. Su objetivo era claro: plantar cara a los enemigos y reconquistar los terrenos que habían ido perdiendo.

Algunos se reían de sus armas. Nada de pesados carros de combate; nada de artillería; nada de elaboradas tácticas de combate. Pero ellos sabían que tenían la munición más poderosa: una desbordante ilusión.

 

Sabían que debían fijar su mirada en el gran objetivo: ganar la guerra. Pero sabían también que había que hacerlo poco a poco. Batalla a batalla. Sin desesperar. Con ganas. Paso a paso.

 

 

 Y así empezaron sus victorias. Ganaron grandes Batallas:

Sabían también estos jóvenes guerreros que uno por uno valían poco. Que su fuerza no era otra más que permanecer unidos. Luchar juntos. Hombro a hombro. Apoyarse. Llamarse cuando se necesitaban; y acudir sin demora ante el grito de uno de ellos.

Hoy creemos que nuestro objetivo está casi cumplido. Ahora la lucha está en no perder el mucho terreno conquistado.

 

Por eso desde aquí, y como representante de este escuadrón de nobles y valientes guerreros os animo a que os unáis a nuestro ejército. No necesitáis más armas que la creatividad y el respeto a los otros. Fontibus Predatis os necesita.

 

En su arsenal, la “Legión Sibaria” tiene otra arma: La Gratitud.

 

Y gracias, sobretodo, a los que han entendido que la mejor manera de trabajar por Fontibus Predatis es unidos. Porque juntos, amigos míos, podemos ganar esta y otras muchas guerras.